Nada de pastillas, nada de cirugía. Lo que encontró fue algo mucho más simple, y ahora no puede creer que tardó tanto en probarlo.
Hola, soy Rosa. Tengo 63 años y vivo en Montevideo hace toda mi vida.
Durante los últimos ocho años, mis rodillas mandaban. No yo.
Bajar la escalera era un cálculo antes de cada paso. Jugar en el piso con mis nietos, ni pensarlo, después no me podía levantar. Y a la noche era peor: me despertaba dos, tres veces, buscando una posición donde no me doliera.
Probé de todo. Cremas que olían fuerte y no hacían nada. Un par de pastillas que me recomendó una amiga, que no me cayeron nada bien. Hasta pensé en operarme, pero a mi edad preferí buscar otra opción antes de llegar a eso.
Me había resignado. Pensé que esto era lo que tocaba tener 63 años.
Hasta que mi vecina Elena me mostró lo que estaba usando ella.
No es una crema cualquiera. Es un gel que se aplica directo donde duele, y lo que hace es distinto: no tapa el dolor un rato, como las cremas comunes. Ayuda a bajar la inflamación ahí adentro, en la articulación misma, que es en realidad lo que está causando el dolor.
Elena me contó que lo empezó a usar dos veces al día, mañana y noche. Al principio no sentí mucho. Pero con el tiempo, algo fue cambiando: un día bajé la escalera sin agarrarme del pasamanos. Ni me di cuenta hasta que ya había llegado abajo.
Más adelante, me senté en el piso con mi nieto más chico a armar un rompecabezas. Y cuando terminamos, me levanté sola. Sin ayuda, sin quejarme, sin ese segundo de pánico de "¿voy a poder?".
No te voy a mentir ni te voy a prometer magia. No sé si te va a funcionar igual que a mí. Cada cuerpo es distinto, y si no hacés nada más que ponerte el gel y seguir sentada todo el día, tampoco vas a ver milagros. Pero a mí me devolvió algo que pensé que ya no iba a tener más: no pensar en mis rodillas cada vez que tengo que dar un paso.
Hoy juego en el piso con mis nietos. Subo y bajo la escalera sin pensarlo. Y a la noche, duermo.
Si a vos te pasa lo mismo que me pasaba a mí, capaz que valga la pena que lo veas de cerca.